«Esta noche tú decides», una aventura nocturna en ambientes gay

librojuegos.org

TITULO: Esta noche tú decides

COLECCIÓN: Premio Odisea

NÚMERO: no consta

AUTOR: Ramón Martínez

ILUSTRADOR: Garry Gay (maquetación de portada de Henro)

EDITORIAL: Odisea

AÑO: 2007

CAPÍTULOS: 69 (169 páginas jugables)

La editorial española Odisea es muy conocida por su apuesta por la literatura basada en ambientación y temática homosexual y por el esfuerzo que lleva años realizando a favor de la extensión de este género. Recientemente, Odisea ha tenido el bonito detalle de enviarme un ejemplar de cortesía de «Esta noche tú decides», finalista del IX Premio Odisea. Como amante de los librojuegos me hizo mucha ilusión tener entre mis manos un ejemplar de temática homosexual y con contenido erótico para adultos, pues considero que es una rareza que ensalza mucho más las posibilidades que nos da este estilo literario y que, además, está escrito y publicado en español.

Tras haber leído, analizado y jugado el libro solo puedo decir cosas buenas de él. Y si afirmo esto con tanta contundencia es porque me dejaron perplejo varias cosas que observé entre sus líneas.

Efectivamente, Ramón Martínez escribió este libro en el año 2007, adelantándose a modelos de librojuegos eróticos tan exitosos como los que ahora publica Erotic Appetite o tan integrados en «la vida real» como «La cápsula del tiempo», de Miqui Otero, demostrándonos que los librojuegos no tienen por qué ser necesariamente de fantasía ni juveniles. Por si fuera poco, Ramón no conceptuó esta obra al hilo de una colección existente o una moda en boga (como puede ser ahora) sino que fue totalmente innovador en su estilo y supo ir unos años más allá de la corriente que ahora comenzamos a ver eclosionar de nuevo. Supo apreciar las posibilidades que el sistema del librojuego permite aplicar a otros ámbitos más «realistas» y aunque fuera solo por eso, ya merece un sonoro aplauso.

El librojuego fue un intento innovador para la época, buscando integrarse en una literatura no tan juvenil

Comencé el libro leyendo la contraportada. Me sorprendió la formación académica de su autor, doctorando (en ese momento) de Filología Hispánica y también proto-abogado, enamorado del teatro breve español (otro tema que empieza a sonar mucho) y estudioso de la aparición de la homosexualidad en la literatura. En resumidas cuentas, un académico, una persona a la que se le presuponía calidad por pura experiencia e interés en el tema. La cosa prometía y me lancé a leer.

En esa misma portada se menciona expresamente que el librojuego va a seguir el sistema ETPA (Elige tu propia aventura) y que la dosis de humor va a ser notoria o, por lo menos, se va a intentar. El humor en los librojuegos también es algo que se ha usado poco (unicamente se menciona a Brennan en estos casos), por lo que mi sorpresa fue aun mayor según iba avanzando en su lectura. Ciertamente la obra me ha parecido de lo más ocurrente y se podrá ver con ejemplos que citaré más adelante. Como muestra del estilo al que me iba a enfrentar, nada mejor que reproducir un párrafo de contraportada escrito por el mismo Ramón: «Me ha parecido mucho más importante escribir lo que a ti, mi lector, te gustaría leer que aquellas cosas que a mí, el autor, me gustaría contar. Para ello he utilizado un conjuro literario que convierte esta novela en lo que tú quieras que sea. Cuando me senté a escribirla pensé en construir una historia con una u otra forma. Pero preferí contar todas las historias al mismo tiempo y que fueras tú quien decidiese cuál leer«.

Con estas premisas, comienzo el análisis.

La encuadernación del libro es en rústica, como suele ser usual, y dado su carácter de obra que se presenta a un premio, carece de ilustraciones. La única que tenemos es la de portada, una fotografía de aspecto retro que me ha parecido original, pues muestra una serie de cubos de madera que rodean a uno de ellos con una interrogación multicolor (bandera representativa de la opción gay), que ocupa el papel protagonista. Creo que dentro de las iconografías referidas a los librojuegos, esta ha sido del todo acertada.

Una vez abierto el libro, lo primero que nos encontramos (un clásico) es un prólogo («vamos, que no hace falta leerlo» según su autor) en donde se nos invita a divertirnos, soñar y a jugar, advirtiéndonos que la obra guarda un mensaje de fondo cifrado. Creo que es excelente el uso de estas palabras para un librojuego: diversión, juego, misterio, mensaje. Todas las cosas que he escrito más en serio sobre la dignificación del género del librojuego se recogen con esos calificativos, por lo que no pude reprimir una sonrisa de satisfacción al ver que había encontrado algo muy bien pensado y medido, hecho por alguien que tenía muy clara su idea cuando lo escribió.

El prólogo nos invita a divertirnos, soñar y jugar

Como sabéis los que me seguís, siempre alabo los librojuegos que tienen a mujeres como protagonistas, por ser estos escasos y un punto «políticamente incorrectos». Pues bien, en este prólogo se deja muy claro que tú, lector, eres el protagonista gay de la aventura que vas a vivir. Esta apuesta por la integración me parece loable, valiente e innovadora y es un detalle que quiero resaltar. La introducción a la historia, unas páginas más adelante, insistirá en que esto es un juego, una aventura, y que tú eres el protagonista y el único responsable de lo que elijas.

El argumento plantea un sábado por la noche, a la hora de salir de fiesta. El protagonista, homosexual, aún tiene caliente la ruptura con su ex y duda si quedarse en casa o salir a distraerse con amigos. A partir de ahí el autor utiliza un sistema ETPA en el que al final de cada capítulo se nos darán ciertas elecciones que tomar y que nos conducirán a otros capítulos que cambiarán nuestra aventura. No he empleado el término «capítulo» gratuitamente, pues observé que también en esto es innovador. No plantea la estructura en páginas, como hacían los ETPA clásicos, ni tampoco en secciones. Cada capítulo ocupa una página y media, aproximadamente, y el libro carece de dado para resolver elementos de azar o de ficha de personaje. Dejo apuntado, como curiosidad, que hay 69 capítulos jugables y que, dado el contenido sexual explícito que tienen algunas escenas de la obra, sospecho que esta cifra tiene una fina ironía que no se me ha escapado.

Al final de cada capítulo el autor nos plantea varias elecciones. No es raro ver en algunos pasajes hasta 3 o 4 posibilidades y de hecho es muy normal que tengamos que dudar entre 2 o 3, matiz que enriquece la posibilidad de combinaciones y por tanto, la extensión de nuestra aventura.

El librojuego no escatima en escenas de sexo explícito y está claramente orientado a adultos

La trama, en general, está bien hilada. Uno puede dar vueltas y vueltas en la noche madrileña viviendo diferentes situaciones que no se contradicen entre ellas y pasando varias veces por el mismo sitio, pues la obra dispone únicamente de un final, que (sorprendentemente) invita de forma expresa al lector-protagonista a jugar de nuevo. Su sistema de juego, sin embargo, se limita a la toma de decisiones, algo alejado de los librojuegos modernos en los que prima el juego con diversos elementos lúdicos (pruebas intelectuales, lanzamiento de dados…) pero que entiendo del todo correcto si pienso que esto es, básicamente, una obra de literatura más que otra cosa.

Lo que más me gustó fue la redacción. El autor utiliza frases cortas y dinámicas, sencillas como el lenguaje que usamos en la realidad pero en el que se salpican elementos cultos. Me llamó la atención la alusión velada a Teseo, al Minotauro y a Ariadna, máxime cuando el protagonista, ciertamente, parece un Teseo que huye de su ex (el Minotauro) buscando ese hilo de Ariadna que lo saque del enredo en que se ha metido a través de su propia aventura. Y es que, efectivamente, ¿no es la estructura del librojuego un laberinto del que debamos escapar como verdaderos protagonistas? De fondo, el mensaje oculto del que nos advirtió la introducción, está una dignificación del sentimiento gay y una apuesta por una sana autoestima. Pero para los más gamberros, hay también cierta crítica social ácida.

Tal y como comenté al principio, os voy a poner una serie de ejemplos de la calidad del libro. El autor se sitúa en una visión supra lector y se permite varios guiños de metaliteratura, que personalmente me encantan pues me hacen pensar en planos engarzados como matriuskas:

«Puedes levantarte y salir corriendo como una loca por el pasillo de tu casa, que no dejará de ser algo un poco sobreactuado, pero bueno, como esto es una novela, yo no se lo contaría a nadie».

«… espero que no te hayas creído que mi función era solo contarte cosas. Para nada, yo soy aquí el que manda, que para eso soy el narrador».

En fin, no quiero extenderme más, prefiero que lo valoréis por vosotros mismos. Valga con estos ejemplos para que notéis que un libro escrito así, en el 2007, supuso una innovación y que su calidad es alta (literariamente, un poco menos lúdicamente). Como curiosidad final diré que en el capítulo 44 el autor mete una elección a las pocas líneas de comenzarlo. Si tomamos esa elección abrimos un paréntesis que representa una micro-historia de la que saldremos de nuevo al capítulo 44 para seguir leyendo un poco más y encontrarnos de nuevo con las elecciones propias de ese capítulo 44, como si se tratase de un incidente sin mayor importancia dentro de la trama que estamos viviendo.

Personalmente creo, y lo dejé claro más arriba, que me encontré con un libro realmente curioso que me permitió disfrutar mucho.

Editado: hemos contactado con el autor y nos ha aclarado que «la clave» de la que habla en la introducción se basa en cierta combinación de números. Descubriendo tal clave y dirigiéndote a los capítulos correspondientes podrás disfrutar de tu aventura sin dar vueltas innecesarias. ¡¡Si hasta tiene huevo de Pascua!!

Jaco

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